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CLÁUSULAS SUELO, El Tribunal Supremo empieza a dar la razón a los bancos.

Una reciente sentencia de TS (Tribunal Supremo Sala 1a Pleno, S 9-3-2017, no 171/2017, rec. 2223/2014), ha supuesto un punto de inflexión en algunas resoluciones judiciales sobre reclamaciones por cláusulas suelo, considerando legales y no abusivas este tipo de cláusulas

cuando se hubieran negociado individualmente con los prestatarios.

El Pleno del TS considera legales las cláusulas suelo negociadas individualmente por los hipotecados que habían sido advertidas por el notario en el momento del otorgamiento de la escritura, dando en este caso la razón al banco.

El 14 de julio de 2009, los consumidores-prestatarios concertaron con Caja Rural de Teruel, un contrato de préstamo hipotecario por un importe de 270.000 euros. La devolución del préstamo estaba fraccionada en cuotas mensuales, la última de las cuales vencía en el año 2039.

El contrato se instrumentó en escritura pública, autorizada por un Notario de Teruel. En la escritura constaba, en la cláusula TERCERA. Bis, que el interés pactado era la suma del interés de referencia y el diferencial. Y, a continuación, después de la explicación de cómo se identificaba el tipo de interés de referencia, había otra cláusula con el siguiente contenido:

TERCERA Bis. Dos- LIMITES A LA VARIACIÓN DEL TIPO DE INTERÉS.

El tipo aplicable al devengo de los intereses ordinarios de acuerdo con lo establecido en los párrafos anteriores no podrá ser, en ningún caso superior al 8,00 por ciento nominal anual, ni inferior al 3,00 por ciento anual»

Los prestatarios interpusieron demanda contra la entidad bancaria en la que pidieron la nulidad de la reseñada cláusula Tercera bis. Dos, y alegaron que se trataba de una condición general predispuesta por el banco, en la que había una falta de reciprocidad y equilibro entre las contraprestaciones, pues limitaba la variabilidad a la baja del interés en beneficio del banco y establecía un techo inalcanzable. También fundaba la nulidad en la falta de información. En los fundamentos de derecho se aludía a la sentencia del TS 241/2013, de 9 de mayo, que había declarado la nulidad de unas cláusulas suelo por falta de transparencia.

La sentencia dictada en primera instancia desestimó la demanda. En sus razonamientos analizó, en primer lugar, la configuración de la cláusula y declaró que había sido redactada en la misma fuente de letra que el resto de las cláusulas y los porcentajes se destacaban en negrita.

La sentencia dictada en primera instancia desestimó la demanda. En sus razonamientos analizó, en primer lugar, la configuración de la cláusula y declaró que había sido redactada en la misma fuente de letra que el resto de las cláusulas y los porcentajes se destacaban en negrita.

En segundo lugar, valoró la prueba practicada y declaró que los prestatarios negociaron la cláusula suelo y que incluso se les entregaron unos cuadros simulados de amortización donde se reflejaba necesariamente la activación de ese mínimo del 3%. Además, la Notario les informó de las condiciones del préstamo y, en concreto, de la cláusula suelo. Sobre esta base, y partiendo de la licitud de la cláusula cuestionada, concluyó que la cláusula superaba el control de transparencia y desestimó la demanda.

Cuestiones que convalidó tanto la Audiencia Provincial en el recurso de apelación, como el propio Tribunal Supremo en el ulterior recurso de casación, al confirmar el Alto Tribunal que los actores conocían con precisión el alcance y las consecuencias de la aplicación de la referida “cláusula suelo “, que negociaron individualmente y terminaron por aceptar en uso de su autonomía negocial.

Sin duda esta sentencia sienta un precedente que está siendo utilizado por los bancos cada vez con más frecuencia, obteniendo resultados favorables en este tipo de reclamaciones formuladas por los consumidores, cuando pueden demostrar que existió algún tipo de negociación y que dicha cláusula no fue predispuesta por el banco sin la suficiente información y transparencia respecto a sus consecuencias.

Por tanto, antes de presentar una demanda por cláusulas suelo en relación con los préstamos hipotecarios, hay que asegurarse de que el banco no pueda probar en sede judicial que dichas cláusulas no pueden considerarse abusivas al haber existido una mínima negociación sobre ellas, negando así cualquier falta de transparencia en la conclusión del contrato que, en este caso sería declarado válido judicialmente, sin derecho a obtener la devolución de los intereses pagados en exceso al banco, además de la más que probable imposición de costas al demandante.

Por otra parte, La Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha rechazado revisar aquellos casos sobre cláusulas suelo de hipotecas que fueron declaradas abusivas antes de conocerse la decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) del pasado 21 de diciembre, cuya aplicación ha permitido a los afectados obtener la totalidad de todo lo que les fue cobrado indebidamente desde la fecha en la que suscribieron el crédito.

Con anterioridad a la resolución del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, a los que reclamaron y obtuvieron sentencia firme solo se les devolvió lo cobrado de más desde el 9 de mayo de 2013, que es la fecha en la que el Tribunal Supremo declaró ilegales por abusivas estas cláusulas, pero el TJUE, reconoce el principio de cosa juzgada de nuestro ordenamiento jurídico que impide volver a plantear una demanda sobre una cuestión ya sentenciada.